Rutas soñadas por Bolivia

Salimos de Atocha, un lunes muy muy temprano, porque nos restaban un par de subidas y no queríamos que Pampero sufra con el calor, atravesamos campos extensos, llenos de llamas, dunas de arena y grandes plantaciones de Quinua.

Hasta que poco a poco nos acercamos a Uyuni, buscamos un lugar donde estacionar y salimos a caminar un poco, visitar el mercado, la peatonal, las casas de artesanías. El olor a comida de todos los restaurantes nos recordó que era hora de buscar un lugar donde cocinar, y salimos rumbo al cementerio de trenes, después de varias fotos y trepadas a las viejas locomotoras, cocinamos y nos acostamos a dormir una merecida siesta, levantarnos a las 5 am era algo de lo que nos habíamos olvidado.

Uyuni, se preparaba para dar inicio a un evento llamado La Ruta de la Quinua y había un espectáculo en la plaza, bandas y muchos expositores locales. Escuchando a la banda, dijeron que la alcaldía invitaba a la mañana siguiente a todos a un desayuno, en promoción de la quinua, a las 7 am. Por lo que nos fuimos a dormir pensando en levantarnos a desayunar gratis!

Al otro día, apenas escuchamos la banda tocar nos levantamos, y caminamos hasta la peatonal. Estando ahí, invitaron a todos los políticos, altos cargos y prensa a pasar al Salón Verde a desayunar en la Alcaldía. Al resto del pueblo, le iban a dar un desayuno mucho más austero en la misma peatonal. Mirando a la gente, veo a Javi que sale caminando a la alcaldía,

y le pregunto  – ¿Dónde vas?

A lo que me responde – Yo soy prensa ¡Vamos!

Me moría de vergüenza, por lo que por las dudas comencé a ensayar un speach que explicara la razón por la que estábamos desayunando con el alcalde. Nos sentamos en una mesa bien cerca de la puerta, por las dudas que tengamos que salir rápido, y a nuestro lado se sentó una Chola que era la Presidenta del Comité Nacional de la Quinua, mi cara se desfiguró cuando la escuché hablar de su cargo, también había un gallego que representaba a la FAO y para completarla se sentó en nuestra mesa la locutora de un noticiero de La Paz. Javi comía con mucha tranquilidad, pero yo me moría de los nervios. Hasta que después de la tercer mirada desconcertada del organizador, convencí al Sr. Prensa de que era hora de irnos. Obvio que antes sacó fotos a la mesa del alcalde y al Salón Verde repleto.

Desayuno 1
Desayuno en la Alcaldía
Desayuno
Desayuno 100% Quinua

Salimos muertos de risa, y nos encaminamos a Colchane. Después de varias indicaciones, llegamos a la entrada del salar, y como entramos en época seca, no necesitamos de muchas indicaciones para llegar a los Ojos del Salar y al antiguo Hotel del Sal. Ese día almorzamos junto a la postal de las banderitas famosas del salar, sacamos algunas fotos y nos adentramos al salar, buscando un lugar tranquilo donde pasar la noche, cuando nos vimos en el medio de la sal, paramos la marcha mirando el lugar por donde se iba a esconder el sol. Pasamos mucho tiempo adentro del jeep, porque cerca de las 4 de la tarde, comenzó a ponerse muy frio. Y tanto esperar el atardecer, el sol se encaprichó y se escondió justo detrás de la única nube que había. Cocinamos adentro, una rica sopa y comenzamos a preparar la cama para irnos a dormir, cuando estábamos a punto de cerrar todo definitivamente, el Javi me llamó a que vea la Luna. Justo salía gigante y dorada en medio de la noche. Intentamos filmarla y sacarle fotos, pero nada captaba lo que veíamos en ese momento. La luna nos ayudó a olvidarnos del atardecer frustrado y nos fuimos a dormir. Apenas el sol alumbró nos levantamos, ya que ese día teníamos muchos kilómetros por delante, desayunamos y después de varias fotos jugando con la perspectiva, salimos…

Salar
Atardecer en el Salar

Esta vez a Oruro, por un camino bastante largo y en mal estado. En el camino paramos muchas veces, sacamos varias fotos, yo me lavé la cabeza en el Río Mulatos y aprovechamos para rellenar  el tanque con los bidones que traíamos de reserva, ya que Carlos en Atocha nos ayudó a comprar a precio nacional, con el dinero recaudado de las pizas. Mientras descansábamos un poco, nos encontramos con Doña Petrona, que estaba cuidando a sus  llamitas mientras pastoreaban, y se enojó con Javi porque le sacaba fotos, al principio le hablaba en Quechua, pero después comenzó a hablar en una mescla de Quechuspañol. Cuando me acerqué a donde ellos estaban me contó que tenía un hijo que se había ido a Argentina y que tenía un bebito que ella no conocía, y muy triste me dijo que no sabía nada mas de su Hijo y su “guagüita”  que no habían vuelto nunca más. Nos preguntó por qué estábamos caminando por ahí (caminando significa viajando). Le conté que me había lavado el pelo en el río, y le dio risa. Y nos preguntó que estábamos buscado por ahí, ¿Qué buscamos? Ni nosotros sabemos, buscamos conocer la historia de muchas personas quizá. Le dijimos que no buscábamos nada, que sólo paseábamos y conocíamos, por lo que supuso que teníamos dinero, y automáticamente nos pidió comida y fruta. El Javi fue a buscar pan, que habíamos comprado en la mañana, y me decía a mí, que nosotros andábamos en auto, y que en Uyuni había fruta, que volvamos para comprarle. Ojalá el Pampero caminara con agua del Río Mulato, con gusto nos volvíamos de ser así. Después de que le dimos su pan, lo guardó en su delantal, nos dio la mano y volvió con sus llamas.

Seguimos avanzando, hasta la entrada caótica en Oruro, mucha gente manejando mal, muchas combis metiéndose por todos lados y parando cada tres metros a subir y bajar pasajeros, un camino en reparación, lluvia y muuuucho barro. Nosotros con un humor terrible y con mucha hambre. Llegamos, estacionamos y fuimos a la policía que para variar no supo darnos ningún tipo de información, y nos dijeron que saquemos el Jeep de donde estaba estacionado porque nos iban a poner la tranca. A pesar de que ningún cartel indicaba que no se podía estacionar en esa calle, y no había ningún policía para indicarlo (era la hora de la cena), habían muchos autos en infracción, y nuestro mal humor aumentaba, una completa suma de factores para querer huir de Oruro, aunque el pueblo no tenía la culpa.

Nos fuimos a la estación de trenes, pensando en que quizá estaba abierta durante la noche al igual que la de Oruro, estacionamos y Javi se bajó a preguntar si era posible estacionar durante la noche, ninguno de los empleados que estaban adentro atendió el golpe de la puerta, no vimos a mas nadie, vimos autos con parasoles que parecían llevar días ahí, y supusimos que si era posible dormir ahí adentro. Comenzamos a sacar un poco de tierra del camino, ordenamos la cama como se pudo, ya que la lluvia no nos dejaba bajar y hacer la rutina de armado y desarmado diaria.

Justo cuando estábamos a punto de irnos a dormir, golpearon la ventanilla del jeep para avisarnos que el estacionamiento cerraba hasta el día siguiente. Caos total, diez de la noche a buscar un lugar donde dormir, decidimos volver a Plaza de Armas, y quedarnos despiertos hasta las doce, horario en el que liberan el estacionamiento pago, así lo hicimos, y cuando descubrimos que no había cobrador y que en Bolivia las leyes están hecha sólo para romperlas, nos fuimos a dormir.

Y como imaginaran, ni bien pudimos salir de Oruro lo hicimos, con ganas de ir a muchos lugares, pero sus calles más que empinadas y el trafico constante nos tuvieron muy nerviosos, por lo que ni bien pudimos confirmar que teníamos alojamiento en La Paz.

Pasamos la noche en Caracollo, a 30 km intentando que nos vendan combustible, hablando con todo el mundo, rogándole a los camioneros pero no tuvimos suerte. Desde Atocha sacamos combustible como para llegar a Perú, pero el altiplano boliviano y la mala calidad del combustible ayudaron a que no rinda nada de nada. Mucho antes de Oruro la reserva se había agotado.

Al día siguiente salimos rumbo a La Paz, parando en cada estación de servicio y bajándonos con cara de pobrecitos en cada estación. En muchas nos querían cobrar precio internacional, demasiado para un combustible que rinde tan poco y para un bolsillo viajero, en otras no había y en otras no nos quisieron vender. Hasta que por fin conseguimos que en una nos vendieran, propinita para el playero de por medio. Por las dudas mientras Javi negociaba con el playero, yo negociaba con Juli, una nena de tres años que apenas sabía hablar, pero a la que habían mandado a decirme que el litro de gasolina en su casa costaba 5 pesitos. Con su manito abierta me decía 5 el litro. Tan rica que era para comprarle, sólo que Javi negoció mejor precio que yo.

Marisol una amiga del director del Colegio secundario de Javi, nos esperaba. José Luis (el dire buena onda) siempre ha estado muy atento a nuestro recorrido, y siempre había intentado conseguirnos alojamiento en ciudades anteriores, hasta que por fin se nos dio, y en el lugar donde más lo necesitábamos, LA PAZ. Marisol muy atenta, nos mandó a buscar con Julio al Alto La Paz, luego Julio nos guió para llegar a la casa donde Mari nos recibió con un ¡Bienvenidos! Qué bien se siente un bienvenidos tan lejos de casa!! Y para completarla nos esperaba con mate.

Como era de esperarse, la entrada a La Paz fue un lío, y nosotros que creíamos que Oruro era terrible. Gracias a Dios, llegamos a salvo y guardamos a Pampero en un garaje para no tener que preocuparnos por él y pudimos disfrutar de “La Paz, Ciudad Maravillosa”. Estuvimos 5 días en casa de nuestra anfitriona actualizando nuestra página, hablando con la familia y tomando mucho mate por las noches, hablando de la vida y escuchando a Mari que nos contaba mucho de Bolivia.

Paseamos en teleférico, recorrimos mercados, fuimos a la feria del Alto, visitamos plazas, museos, iglesias y también aprovechamos para hacer compras y limpiar un poco a Pampero, le prometimos que se habían acabado los caminos de tierra por un rato y nos alistamos para salir. Dejar las comodidades que Mari nos brindó esos días nos costó un poco, pero había que seguir ruta.

Nos despedimos bien tempranito, Mari nos regaló una bolsita con agua, galletas, frutas y Yerba Mate!! Muy agradecidos y felices salimos a la caótica La Paz, tratando de cruzarla antes de que el ritmo diario comenzara, pero no lo logramos y cuando por fin hicimos la última subida, nos vimos rodeados de combis con pasajeros y taxis por todos lados. Momento en el que chocamos (si queres saber de nuestro choque podes leerlo acá) y decidimos esperar a que el tráfico cesara un poco o al todo, por lo que esperamos desde las siete de la mañana hasta las doce de la noche, estacionados frente a la maldita subida en la que chocamos, cerca de las diez, notábamos menos autos, pero cada tanto había uno que otro embotellamiento y lo que es peor combis bolivianas parándose en doble fila a subir y bajar pasajeros. Cerca de las doce, cuando las provisiones que nos regaló Mari se habían terminado, salimos rumbo a Tiquina.

Cruzamos La Paz y el Alto de noche, algo que normalmente no hacemos, pero para prevenir decidimos salir directo a Tiquina y no ir a Tiwanaku, porque el choque nos costó mucho dinero y porque nos dejó sin ganas de nada, sólo queríamos  aproximarnos a la frontera con Perú. Para llegar a Copacabana, no queda otra que cruzar el Estrecho de Tiquina en una lancha, el valor del cruce es de 35 bs. para autos, y como te dijimos en el Post anterior te recomendamos que arregles el precio antes de subir tu auto o movilidad. La distancia no debe ser mayor a 1km y por lo que nos contaron, tranquilamente allí podría funcionar un puente, pero los pobladores se oponen dado que las principales actividades económicas del pueblo giran en torno al cruce: Lanchas para pasajeros de buses $2 por persona, Sanitarios, venta de artesanías, comidas, comedor, etc… Llegamos a Tiquina cerca de las 2 am, y estacionamos en la plaza principal, frente al lago Maravilla Natural y descansamos hasta el día siguiente cuando el pueblo retornó a su actividad.

sin título (9 de 11)-2
Cruzando el estrecho de Tiquina

Cruzamos el lago muy emocionados y nos enamoramos de los sembradíos y campos que llegaban hasta el lago. De los pueblitos costeros que son caseríos sin calles porque utilizan lanchas y balsas para trasladarse.

Ya del otro lado, comenzamos a subir y bajar, subir y bajar incontables veces y poco a poco comenzamos a ver Copacabana desde arriba. Con el cruce del lago, y el bonito paisaje empezaron a irse nuestros deseos de salir rápido de Bolivia. Al llegar a Copacabana, nos encontramos con Mati y Meli de Al Infinito en Combi que se embarcaban para ir a la Isla del Sol y charlamos cinco minutos. Siempre encontrarse con viajeros es bueno, porque te acompañas y te desahogas, porque el otro está en la misma que vos y entiende de qué se trata viajar de esta manera. Quedaron en volver al día siguiente a la vuelta de la Isla. Nosotros nos preparamos para empezar a vender y podernos recuperar del gasto del choque. Estacionamos pegaditos al lago, frente a un hotel y armamos nuestro puesto de venta. En Copacabana vendimos como nunca, nos fue muy bien, lo que nos ayudó a comprar combustible a un precio intermedio (más caro que el nacional, más barato que el internacional) y también logramos reponer nuestro stock de comida, porque las provisiones estaban llegando a su fin.

sin título (11 de 11)-2
Con los amigos de Al Infinito en Kombi
sin título (10 de 11)-2
Atardecer de Copacabana

Los chicos llegaron dos días después, y fueron nuestros vecinos por cuatro días en Bolivia, también cocinaron para vender y tuvieron ventas exitosas.

Pasamos varios días charlado sobre el viaje y los tiempos de preparación de cada uno. Llegado el lunes, salimos juntos de Bolivia por el paso de Yunguyo y a menos de 10 km ya estábamos en Perú.

Datos Útiles de Bolivia

Tupiza: Encontras alojamiento a partir de los 30 bs. Hay Hostelling Internacional, bajo el nombre de Valle Hermoso.

Atocha: No es fácil conseguir alojamiento, dado que es un pueblo que se dedica a la minería. Es importante llegar de día porque generalmente no abren sus puertas por la noche. Los precios comienzan a partir de los 30 a 50 bs.

Uyuni: La oferta de alojamiento es variada, generalmente parte desde los 30 bs. Pero siempre es posible regatear. A Uyuni además de llegar en tren, podes hacerlo en Bus, las rutas en excelente estado y no son tan peligrosas como habíamos leído en incontables diarios de viaje.

Oruro: El alojamiento es más formal y parte desde los 50 bs.

La Paz: La zona de los alojamientos turísticos está cerca de la plaza San Francisco. Los precios comienzan a partir de los 30 bs y seguramente se puede regatear por menos.

Copacabana: El alojamiento parte de los 15 bs. y aumenta junto con las comodidades. Se pueden armar carpas en la costanera, y también se pueden hacer fogatas.

Las lanchas a la isla del Sol cuestan ida y vuelta 25 bs. Precio que también se puede regatear, más si son muchas personas las que compran el pasaje, eso va a depender de las ganas de caminar y pelear precios que vos tengas.

El alojamiento en la Isla cuesta alrededor de  30 bs. una doble matrimonial. Quizá si es temporada alta, sea mejor que salgas con de Copacabana con reserva, para que no se abusen y termines pagando cualquier precio. En la isla podes acampar en una de las playas, te conviene llevar provisiones porque los precios allá son más elevados. Si vas a caminar desde la parte norte hacia la sur, tené en cuenta que en el medio tenés que abonar 3 peajes a las Comunidades por pasar por allí. Por lo que supimos, el peaje del medio es el más costoso, pero también leímos que los peajes se pueden regatear, o pedir que no te cobren. Tené en cuenta que las lanchas desde la Isla salen puntuales y si perdes la lancha no te reintegran el dinero.

En Bolivia podes comer barato y abundante. Si la zona es turística el menú ronda los 15 y 20 bs. Incluye refresco, 1° plato (caldo generalmente) y 2° plato, que varía del lugar donde estés, pero generalmente incluye pollo, arroz y papas fritas o ensalada. Podes encontrar hamburguesas de 4bs a 8 bs.

Los baños o Servicios Higiénicos cuestan entre 0,50 y 1 bs.

Para Info sobre el estado de las rutas podes hacer click acá y enterarte de todo lo que necesitas saber para circular con tu vehículo por Bolivia.

 

Para nosotros es muy importante tu comentario, gracias por ser parte de este blog