El valle de Cafayate,  es uno de los lugares más lindos que hemos visto. Los viñedos y los colores de los cerros lo hacen encantador. Todo mendocino debería conocerlo, porque ver viñedos en altura y apreciar del vino y la gastronomía a módicos precios no es algo a lo que estemos acostumbrados, quizá por esa razón, sufrimos tanto estando ahí. La buena comida, el buen alojamiento, el buen servicio y el buen paisaje a BUEN PRECIO!! Qué más se puede pedir?? Es algo que no podíamos creer, pero el presupuesto viajero no permite estar de vacaciones, sino que vivir viajando tiene sus privaciones, pues DESCUBRIMOS UNA!

Estuvimos unos días quedándonos en un Camping de una Comunidad Descendiente de Diaguitas, pudimos descansar, aprender a cocinar con fuego algo que no sea carne, y también aprovechamos a pintar.

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Creando… a full.

Un día que nos levantamos sólo a trabajar, tuvimos la suerte de que llegaran al Camping unos alegres turistas, algunos salteños, otros chaqueños, otros de Bs As. Lo bueno fue que nos vieron trabajando y se acercaron y entre charla y charla, nos compraron mucha cerámica. Justo el día anterior con el sufrimiento de no poder gastar como en vacaciones, habíamos hablado de que teníamos que perderle el miedo a las ventas, y de que sí o sí teníamos que empezar a producir. Tal como lo charlamos, ese día las ventas llegaron providencialmente, y con nuestros amigos se fue nuestro stock de platos y cacharros pintados. Además de poder mostrarles el jeep, y contarles del viaje, nos invitaron en Salta Capital al restaurante “El Rey del Sábalo” Pili, dejó abiertas las puertas de su local para nosotros, pero al momento de salir de Salta Capital ellos aún estaban de vacaciones, fue una pena no volver a encontrarlos.

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Preparando el pan casero!

En el Camping tuvimos muchos días para compartir con la gente de la comunidad, quienes se han unido y han conformado una asociación y una cooperativa, porque estaban por ser expropiados de las tierras en las que siempre han vivido. Nos contaron que muchas tierras fueron vendidas y escrituradas de una manera “extraña” por un ex intendente de Cafayate, cuando fue gobernador de Salta. Cuando se dieron cuenta que el turismo explotado por gente de afuera, comenzaba a destruir su patrimonio cultural, se unieron y de este modo han conseguido cuidar lo que sus antepasados les dejaron y también generar nuevas fuentes de trabajo. Este Camping está a 6 km del centro, camino a divisadero largo, la ruta termina en el camping, que es la puerta al Río Colorado y un circuito de Cascadas. Generalmente venden este circuito desde el centro, o en la puerta del camping, pero quienes se ofrecen como guías no son parte de la comunidad, por lo que sería bueno, que si usted decide ir, contrate a un guía diaguita, nadie mejor para contarle la historia y la cultura de esas tierras. Puede estacionar en el camping y ahí mismo acordar el precio. (Nos dijeron que los guías de afuera cobran más, pero es algo que no constatamos)

También conocimos a David, su casa está camino a las cascadas. Él ofrece alojamiento y comida a cambio de trabajado en el campo y la huerta. David ha viajado mucho, y conoce de las necesidades del camino y de la generosidad de la gente. Por eso todos los años llega a su casa gente de todas partes, algunos periódicamente y otros vuelven después de viajar unos cuantos años. David también es guía, pueden buscarlo en la entrada de su casa que se presenta con un cartel muy lindo que deja leer “A lo de David”

Algo que recomendamos es llevar desde abajo agua y comida, ya que los precios varían según la cara del cliente, lo que es triste, pero es una realidad que vive el turismo en muchos lugares.

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Preparando el fuego para los pan…

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