El Salvador

Cuando me siento a escribir sobre El Salvador, pienso que no le podían poner otro nombre, a este país tan chiquito que nos salva siempre. Nos salva el cansancio, nos reaviva los sueños. Nos encanta. No es porque sea deslumbrantemente bello, sino porque disfrutamos el trato que la gente nos da. Cuando hablamos con los salvadoreños nos gusta decirles que su país es lindo, que no es tan caóticamente peligroso como dicen, que no nos han robado en nuestros tres meses de estadía y que seguramente eso no pasará.

Paseo del Carmen

No podemos negar toda la inseguridad que día a día se vive. Esta es nuestra segunda vez acá, nuestro paso no fue tan turístico como pensábamos, porque llegamos en plena temporada de diciembre y este mes se trabaja en donde sea!! Esta intensidad con la que lo vivimos fue perfecta, porque fue un país que vivimos desde adentro, que palpitamos.

Y si, es terrible vivir día a día con violencia, la conocemos por los miedos que transmite la gente, porque NO la vemos, entendemos que las famosas Maras* están ahí, como un Cáncer oculto arrasando con todo a su paso, hasta con los sueños.

Maras: Las maras son organizaciones transnacionales de pandillas criminales. Las maras se encuentra activas en zonas urbanas y suburbanas. Una de las más grandes numéricamente o voluminosas en cantidad de adeptos es la Mara Salvatrucha (MS-13). Ésta no posee un único líder sino que se organiza en pequeños grupos o sub grupos determinados por su ubicación geográfica o territorial, denominadas cómo clicas. En Latinoamérica posee más de 70. 000 miembros. (Gracias Wikipedia)

Navidad 2017 – Familia Chávez Escalante

Escuchamos atentamente de distribución de zonas, de quién tiene el control de cada pedazo de tierra, y así como te aprendes el código postal de una ciudad, los salvadoreños se aprenden quien es el dueño de cada lugar, que colores se pueden usar en la ropa, o de qué color te podes teñir o pintar el pelo, donde podes usar tatuajes y donde tenés que esconderlos para que no te confundan.

La M18, la M13 (es como se autodenominan las bandas criminales) y tantas otras más, existen día a día en el miedo de las personas, en las estampas que pueden tener en su ropa. Es tan increíblemente loco para mí que ellos te condicionen la forma de vestir, como lo es, escuchar que me digan que es muy raro encontrarte con un marero porque no se ven siempre. Y  sé que existen, sé que están, porque la gente se mueve por los sectores que ellos permiten, pero no se ven, son silenciosos.

Año Nuevo 2018 – Familia Serrano

Y si bien la violencia o inseguridad me hacen sentir miedo y me asusta, hay algo que me llama más la atención cuando estoy acá, algo que me parece más loco aun, y es que la gente nos abra las puertas de su casas, como en todos los países. Sin importar que vistamos remeras rojas (el color de las maras) o seamos desconocidos. La gente siempre se siente en la obligación de darnos de comer, como si fuese una ley de la constitución, con una solidaridad tan hermosa, que hasta me hace dudar de mi propia solidaridad.

El Salvador nos salva las ganas de creer en un mundo mejor, porque todos los que conocimos que lo habitan son buenos, a pesar de la realidad en la que les toca vivir. Ellos siempre tienen una sonrisa y una preocupación por tu bienestar. Aman su paisíto, y ojalá fueran más aventureros, para que se den cuenta de lo grande que es el mundo más allá de las fronteras, y ojalá conozcan el mundo de afuera, para que puedan realmente valorar su mundo de adentro, su calidez y su nobleza.

Disfrutando de un buen Café – Carlos, Flor, Javi, Mey, Diego, Karo

El Salvador me gusta, porque mientras  una persona te dice que te muevas con cuidado en esa zona porque en el noticiero dicen que ese lugar es peligroso, yo veo con mis propios ojos a un chico, llamar a una señora para decirle que se le cayó el celular, y veo como se lo devuelve; porque me enteré del terremoto de Honduras, porque una vecina le decía a gritos a la otra por la ventana que ponga las noticias; porque los niños juegan en la calle hasta las diez de la noche y los padres sólo los cuidan para que no peleen, me encanta porque los mercados tienen vida propia, me gusta porque la ventana de la habitación que nos prestaron, no tiene rejas y porque en la casa de nuestra familia hay un árbol de mandarinas donde viven ardillas, palomas y búhos.

Le declaro mi amor a este país, porque muy cerca de San Salvador los niños tienen pollos de mascotas y porque los gallos cantan toda la noche en la gran ciudad.

Pueblo Suchitoto

Después de esta confesión de amor, se preguntaran cómo hace uno para decir adiós.

Junta coraje y le echa la culpa a los permisos de migración y aduaneros porque ellos siempre tienen fecha de vencimiento,  y es una condición que uno acepta desde el primer día.

Javi puso el corazón duro para no aumentar la tristeza de la despedida, y yo lloré todo lo que me permití. Hice fuerzas y transforme las lágrimas en un pinchazo en la garganta. Sonreímos, abrazamos fuerte, prometimos volver y nos fuimos.

¿Y nos fuimos? Parte de mí se quedó por siempre en el patio de la familia Serrano, divirtiéndome mientras veo a Javi enojarse con las ardillas porque tiran las sobras de mandarinas hacia donde él está sentado, se quedó disfrutando del olor a plátano y frijol que cocina Niña Reyna, parte de Javi se quedó leyendo los títulos de los muchos libros de Don Polo, parte de nuestro corazón se quedó con Carlos y Flor, porque nos dejaron ser parte de su familia y porque se hicieron parte de la nuestra.

Cena con Carlos y Flor. Menú: Sushi

Pueden ver mas fotos y seguir la historia en :

El Libro: Soñé Que Viaja – Notas de un viaje por Latinoamérica

YouTube

Facebook

Instagram 

2 thoughts on “El Salvador: Calor de hogar en Centroamérica

  1. Hermosos momentos pase al leer no solo una hermosa historia …. Sino sentimientos a flor de piel x esa hermosa experiencia de compartir su sueño en el salvador…. Dan ganas de salir corriendo a recorrer ese hermoso país…. Ojala haya mas momentos de lectura en su blog pues escriben con el corazón y no solo con sus manos un abrazo y suerte y buenos caminos por recorrer

    1. Estamos intentando retomar el hábito de las publicaciones en el blog, gracias por leernos, y por animarnos a seguir adelante!!
      Te enviamos un abrazo Grande!! Y a recorrer El Salvador!!

Para nosotros es muy importante tu comentario, gracias por ser parte de este blog